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jueves, 27 de abril de 2017

controla tu AZUCAR



El control intensivo de la glucosa disminuye las complicaciones microvasculares

La disminución intensiva de la glucosa en pacientes con diabetes de tipo 2 reduce a largo plazo el riesgo de complicaciones microvasculares renales y oculares de manera significativa, según los resultados de un metanálisis de datos a nivel individual. Los hallazgos destacan la función que desempeña la reducción de la glucosa en la prevención de desenlaces adversos.

El estudio, publicado en versión electrónica en The Lancet Diabetes & Endocrinology el 29 de marzo, incluyó datos de más de 27.000 pacientes de cuatro estudios que compararon un control intensivo a mayor y menor grado de la glucosa.

El control intensivo de la glucosa se relacionó con una disminución de 20% en el riesgo de complicaciones renales, así como una disminución de 13% en el riesgo de complicaciones oculares. No hubo ningún efecto significativo sobre el riesgo de complicaciones microvasculares neurales.

La investigadora principal, la Dra. Sophia Zoungas, del George Institute for Global Health, en la Universidad de Sídney, en Nueva Gales del Sur, Australia, manifestó a Medscape Noticias Médicas que los hallazgos refuerzan la necesidad de seguir el mejor procedimiento en el tratamiento de la diabetes de tipo 2.



"Hubo cierta inquietud en cuanto a que, debido al tratamiento individualizado de los objetivos terapéuticos de glucosa en cada paciente con diabetes, los médicos estaban siendo demasiado permisivos con los objetivos de sus pacientes", señaló la Dra. Sophia Zoungas.

"Estos datos sólo refuerzan la importancia del control de la glucosa para la prevención de las complicaciones microvasculares", aunada a la reducción de la presión arterial y el control de lípidos, así como a la dieta y el ejercicio.
Sin embargo, la Dra. Zoungas resaltó que los hallazgos no pueden indicar qué enfoque es mejor para reducir la glucosa, ya que esto depende de las concentraciones de glucosa elegidas como objetivo en cada paciente, y se necesitarían estudios de comparación de eficacia para analizar un fármaco y equipararlo con otro.

La Dra. Zoungas explicó que al tratar de alcanzar las concentraciones de glucosa elegidas como objetivo se debe evaluar el riesgo de hipoglucemia. "Si una persona está recibiendo fármacos que no conllevan un incremento en el riesgo de hipoglucemia, debemos tratar de casi normalizar la HbA1c, así que 6,5% es aceptable".

"Cuando esto no es posible, debido a que el paciente necesita intervenciones terapéuticas más complejas, como sulfonilureas o insulina, tal vez necesitamos moderarnos con el objetivo para no caer en riesgo de hipoglucemia".



Asimismo, la Dra. Zoungas agregó: "Incluso reducir una HbA1c de 9,0% a 8,0% en alguien, nos seguiría reportando los beneficios que estamos viendo en el metanálisis".

"Cualquier mejora será mejor que ninguna, pero si se pueden alcanzar niveles casi normales, sin fármacos que produzcan hipoglucemia, desde luego esto va a permitir un mejor desenlace".

Para comparar el efecto del control intensivo frente a menos intensivo de la glucosa sobre el riesgo de complicaciones cardiovasculares, los investigadores llevaron a cabo un metanálisis de datos a nivel individual que incluyó ensayos que comparaban las dos estrategias de tratamiento.

Los autores incluyeron estudios clínicos que se enfocaban en pacientes con diabetes de tipo 2, y que tenían al menos 1000 años-paciente de seguimiento en cada grupo de tratamiento, así como un mínimo de dos años de seguimiento con el tratamiento aleatorizado.

Los criterios principales de valoración fueron combinaciones de complicaciones renales, oculares y neurales. Las combinaciones renales fueron nefropatía en etapa terminal, muerte por causas renales y una tasa de filtración glomerular estimada inferior a 30 ml/min por 1,73 m2, en tanto que las complicaciones oculares incluyeron la necesidad de fotocoagulación retiniana o vitrectomía, la presentación de retinopatía diabética proliferativa y la progresión de la retinopatía. Las complicaciones neurales fueron la pérdida de la sensación vibratoria, la pérdida del reflejo aquíleo y la pérdida del tacto fino.



Cuatro estudios aleatorizados controlados cumplieron los criterios de inclusión:
·         Estudio de Diabetes de Veteranos (VADT).

En conjunto, los estudios asignaron de manera aleatoria a 27.049 pacientes con diabetes de tipo 2 a un control de la glucosa más intensivo o menos intensivo, y efectuaron seguimiento durante una mediana de 5,0 años. La media de edad de los participantes fluctuó de 53,3 años a 65,8 años, y la duración mediana de la diabetes fue de 0 a 10 años. La media inicial de HbA1c, de 7,0% a 9,4%.

El control más intensivo de la glucosa dio lugar a una diferencia absoluta combinada en la HbA1c media, en comparación con un control menos intensivo de -0,90%, con una media de HbA1c de 6,80% frente a 7,74% al final del seguimiento.
El control más intensivo también produjo una diferencia en la media de la glucosa plasmática en ayunas entre los dos grupos de -1,69 mmol/l.

Durante el seguimiento se presentaron 1626 complicaciones renales primarias, 795 complicaciones oculares primarias, y 7598 complicaciones neurales primarias.



El control más intensivo de la glucosa se asoció a una reducción significativa del riesgo relativo de la variable principal compuesta renal frente al control menos intensivo, con un hazard ratio de 0,80 (p < 0,0001). Esto en gran parte se debió a reducciones en la presentación de toda nefropatía.

Además, el control más intensivo se asoció a una reducción significativa de la variable principal compuesta ocular, con un hazard ratio de 0,87 (p = 0,042), lo cual se debió en gran parte a reducciones en la progresión de la retinopatía.
Sin embargo, no hubo ninguna reducción significativa en el riesgo de la variable principal compuesta neural, con un hazard ratio de 0,98 (p = 0,68).

La Dra. Zoungas considera que la falta de efecto importante sobre los desenlaces neurales puede deberse a "la forma en que se miden", añadiendo que "necesitamos contar con formas más normalizadas para poder evaluar estos desenlaces específicos".

El equipo de investigadores llegó a la conclusión de que "la reducción de la glucosa sigue siendo importante para la prevención de las complicaciones microvasculares a largo plazo en adultos con diabetes de tipo 2".

En un comentario complementario, el Dr. William G. Herrington, PhD, y el Dr. David Preiss, PhD, del Departamento de Salud Pública en Nuffield, en la Universidad de Oxford, Reino Unido, describen los beneficios microvasculares observados con el control intensivo de la glucemia en el metanálisis, como "importantes, pero moderados".




Los doctores Herrington y Preiss añaden: "Sin embargo, es necesaria la extensión del metanálisis al periodo subsiguiente al estudio para una evaluación completa de los riesgos frente a los beneficios de esta estrategia de tratamiento".

"Además, este metanálisis resalta la necesidad de tomar en cuenta los posibles mecanismos fisiopatológicos diferentes al control de la glucemia en sí, pues el riesgo microvascular residual sigue siendo elevado, pese al control intensivo de la glucemia".

También señalan que han habido hallazgos conflictivos sobre los beneficios del control intensivo de la glucosa en cuanto a las complicaciones microvasculares.
En consecuencia, sin un metanálisis a nivel de participante individual de todos los datos de los estudios incluidos, "seguirán siendo dudosos todos los beneficios absolutos del control intensivo de la glucemia sobre las complicaciones microvasculares y macrovasculares, tanto en general como entre los subgrupos".




El control de la glucemia, los años de evolución de ésta, y la concomitancia o no de otros factores de riesgo, siguen siendo los parámetros a valorar para evitar las complicaciones en la microcirculación.


OFTALMÓLOGO ESTEPONA

jueves, 20 de abril de 2017

CLOROQUINA II



Retinopatía por cloroquina e hidroxicloroquina
Recomendaciones de la Academia Americana de Oftalmología sobre estudios para controlar retinopatía debido a nueva información sobre la toxicidad, factores de riesgo y eficacia de las herramientas de estudio.

La toxicidad es preocupante porque no es tratable.

Hace años que se conoce la toxicidad retiniana de la cloroquina y su análogo hidroxicloroquina. En Estados Unidos se utiliza la hidroxicloroquina, especialmente para el tratamiento de lupus sistémico, artritis reumatoidea y patologías inflamatorias relacionadas, como así también problemas dermatológicos. Se ha comenzado a utilizar para otras patologías como diabetes, patologías cardiacas y para terapia contra el cáncer. Por lo tanto es importante que oftalmólogos y otros especialistas conozcan la prevalencia y factores de riesgo de retinopatía.



La Academia Americana de Oftalmología publicó recomendaciones en 2011, que están siendo revisadas debido a nuevos descubrimientos científicos. La nueva información ha demostrado que el peso real es mejor que el ideal para calcular las dosis y que existe menor riesgo con dosis ≤5 mg/kg de peso real. También se ha descubierto una distribución distinta de la toxicidad en pacientes de origen asiático, que muestran daño temprano con un patrón más periférico.

La toxicidad es preocupante porque no es tratable. Sin embargo, se ha demostrado que la visión central puede preservarse si se detecta el daño antes de que haya alteraciones en el epitelio pigmentario retiniano, con un seguimiento adecuado, la retinopatía en ojo de buey como se la conoce, no debería ser un problema.

La dosis máxima recomendada por día de hidroxicloroquina es ≤5 mg/kg de peso real.  No existe información demográfica similar para la cloroquina, pero en la literatura antigua se sugiere utilizar ≤2,3mg/kg de peso real.



El riesgo de toxicidad depende de la dosis diaria y la duración del tratamiento. En las dosis recomendadas el riesgo de toxicidad a los cinco años está por debajo del 1% y a los 10 años 2%, pero aumenta a casi 20% después de los 20 años de tratamiento. Sin embargo, aun después de los 20 años, un paciente sin toxicidad corre solo 4% de riesgo de verse afectado en el año siguiente.

Los principales factores de riesgo significativos son las dosis elevadas y la prolongación del tratamiento. Otros factores de riesgo importantes son patología renal concomitante o uso de tamoxifeno.

Se recomienda realizar un examen de fondo de ojo , alprincipio, para descartar maculopatía preexistente. Se debería comenzar el control de toxicidad después de los cinco años en pacientes con dosis recomendadas y sin otros factores de riesgo. Los principales estudios a realizar son: campo visual automatizado y tomografía de coherencia óptica de dominio espectral. Con estos estudios debería poder verse más allá de la mácula central para los pacientes asiáticos.

El electro-retinograma multifocal puede proporcionar confirmación objetiva para el campo visual y la autofluorescencia de fondo de ojo muestra el daño topográfico. Los estudios modernos permiten detectar la retinopatía antes de que esta sea visible en el fondo de ojo.

La retinopatía no es reversible y no existe tratamiento en la actualidad. La detección temprana, antes de que haya pérdida del epitelio pigmentario retiniano, es importante para prevenir la pérdida de visión central. Sin embargo, cuando hay resultados dudosos en los estudios deben repetirse o validarse con otros procedimientos para evitar la interrupción innecesaria de medicación de importancia.



Tanto pacientes como profesionales deben estar informados acerca del riesgo de toxicidad de la cloroquina e hidroxicloroquina, dosis adecuadas e importancia de los  controles periódicos anuales después de los cinco años de tratamiento. Recomendamos una retinografía y una OCT.

Ya aportamos nuestros resultados de un trabajo al respecto, hace 5 años.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA


sábado, 1 de abril de 2017

OJO AVIZOR


Las células madre muestran promesa, y peligro, en las enfermedades oculares
Un informe advierte de 3 mujeres que quedaron ciegas por un tratamiento de degeneración macular en un "ensayo", y otro relata un éxito.

Las células madre podrían ofrecer una nueva esperanza para que las personas que están perdiendo la vista por la degeneración macular relacionada con el envejecimiento, pero esa promesa puede conllevar algún peligro.



En un informe, tres mujeres mayores quedaron permanentemente ciegas en una clínica de Florida que realizó tratamientos con células madre no probados para sus ojos en 2015, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Jeffrey Goldberg, catedrático de oftalmología del Instituto del Ojo Byers de la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California.

Las mujeres creían que la terapia de células madre era parte de un ensayo clínico, pero no hay evidencias de que se estuviera realizando un ensayo clínico genuino, indicó Goldberg.

"Parece que persuadieron a las pacientes con la promesa de un protocolo de investigación y no está claro si realmente estaban inscritas en alguna investigación". "Simplemente les inyectaron estas células de algún tipo".



Cada una de las mujeres, de 72 de 88 años, pagó 5,000 dólares por el procedimiento, lo que debería haber sido una señal de alarma. Los ensayos clínicos normalmente no cobran a los pacientes.

El estudio aparece publicado en la edición del 16 de marzo del New England Journal of Medicine.
Pero las células madre sí son una promesa real para el tratamiento de la degeneración macular, una causa importante de pérdida de la vista entre las personas de a partir de 50 años.

Un segundo artículo publicado en la misma revista informó de un esfuerzo legítimo por restaurar la vista de una mujer japonesa de 77 años con degeneración macular mediante el uso de células madre.

La degeneración macular se produce cuando la edad o la enfermedad causa daños en la mácula, un pequeño punto en el centro de la retina, según el Instituto Nacional del Ojo de EE. UU. Esta parte del ojo es crucial para una visión central aguda, para ver los objetos que están justo delante.

"Las células que son responsables de la vista degeneran, y no son reemplazadas como parte del proceso natural de curación en los seres humanos, ni tampoco en otros mamíferos. "La esperanza con las células madre es que reemplacen a las células que han degenerado y que restauren la visión en estas enfermedades debilitantes y demasiado habituales".



En el estudio piloto japonés, los médicos injertaron una nueva capa de tejido retiniano producida con células madre en el ojo de la paciente.

Un año después de la operación, la vista de la paciente se estabilizó y su ojo pareció haber aceptado el injerto sin efectos secundarios graves.

Los resultados como estos muestran que la terapia con células madre "sin duda merece la pena investigarse usando los canales correctos", dijo el Dr. Ronald Gentile, director del Servicio de Traumatología Ocular y director cirujano de la Clínica de la Vista y del Oído de Mount Sinai de Nueva York.

Desafortunadamente, parece que algunas clínicas oculares están intentando ganar algo de dinero con la desesperación de las personas que están perdiendo la vista por la degeneración macular, dijeron Goldberg y Gentile.



Las tres mujeres tratadas en Florida recibieron inyecciones en ambos ojos de una mezcla de plasma sanguíneo que contenía células madre procedentes de su grasa abdominal. Todo el proceso de retirar la grasa de sus cuerpos, “refinarla” en células madre, y luego inyectar esas células madre en sus ojos se hizo en menos de una hora.

En una semana, las pacientes experimentaron una serie de complicaciones que incluyeron la pérdida de la vista, desprendimiento de las retinas y sangrado. Ahora todas están ciegas, y es extremadamente improbable que recuperen la vista, dijo Goldberg.

El tratamiento con células madre en Florida se presentó como un ensayo clínico en una base de datos de registros y resultados administrada por la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU..

Además de cobrar una cuota para el tratamiento, hubo varias otras señales de alarma en los casos de Florida que los consumidores deberían tener en cuenta cuando piensen en participar en un ensayo clínico, dijo Goldberg.



Las pacientes no deberían haber recibido el tratamiento de los dos ojos a la vez. La mayoría de los médicos solamente tratan un ojo para ver qué tal responde a un tratamiento experimental antes de intentarlo en el otro ojo. Incluso las cirugías probadas en el tiempo, como la extracción de cataratas, se realizan en un ojo a la vez.

Otros aspectos preocupantes fueron: El formulario de consentimiento y otros materiales escritos dados a las pacientes no mencionaba que se tratara de un ensayo real.

Además, el tratamiento carecía de casi todos los componentes de un ensayo clínico adecuadamente diseñado, dijo Goldberg: no tenía una hipótesis basada en experimentos previos de laboratorio, no había un grupo de control y no había planes aparentes de seguimiento.

Las personas deben mantener un escepticismo firme con respecto a la promesa inmediata de las terapias con células madre, dijo Gentile.

"Como consumidor se le llevará a creer que esto es lo mejor desde que se inventó el pan". "Se ha hecho mucha publicidad a las células madre como cura para el envejecimiento y las enfermedades. Los consumidores que sufren de ciertas enfermedades están desesperados y toman medidas desesperadas".
En este momento, indicó Goldberg, no hay ningún tratamiento con células madres que haya sido aprobado por la FDA,ni en Europa, para la degeneración macular relacionada con la edad.



Las personas que estén pensando en un tratamiento experimental con células madre deberían obtener una segunda opinión de un médico en que confíen, particularmente si es parte de un supuesto ensayo clínico que no está asociado con ninguna universidad o centro médico académico. 

Ojo avizor, y con prudencia, consultad antes de decidirse. Con el paso de los años, aumentará la degeneración macular, y a la vez centros paramédicos que oferten terapias similares a la descrita.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA





martes, 28 de marzo de 2017

CUCHARA DE PALO


El médico, el peor paciente

Hay un dicho español que señala que “en casa de herrero, cuchillo de palo”. En medicina podríamos decir que “en casa de médico, poca ciencia”. Muchos médicos se resisten a reconocer que están enfermos. Y, cuando lo admiten, bien se resisten a ser tratados por otros compañeros, porque se creen autosuficientes; o pueden aceptar que el médico es otro, pero cuestionando todas las decisiones. Por tanto, podemos afirmar que, muchas veces, el médico es el peor paciente.
Para poder tratar a un paciente es fundamental que exista una distancia emocional, y de acuerdo con esta máxima no es aconsejable que un médico trate a sus allegados más cercanos. La cercanía puede hacer que se pierda la objetividad de dos maneras. Una es intentando tranquilizar. “Ese dolor abdominal no es nada”, aunque haya datos objetivos de peritonismo. Los familiares esperan que su hermano o padre médico les calme, que les pase la mano por encima y que con eso se resuelva el problema. Seguramente ese mismo médico en urgencias, ante un dolor abdominal similar, pero en un desconocido, actuaría de otra forma.



Pero también se puede perder la objetividad con las personas cercanas a la inversa, es decir, aplicando el alarmismo. Ante el mínimo síntoma el médico piensa que su hijo tiene una meningitis, o que su padre tiene cáncer de pulmón, y es capaz de activar a todos sus compañeros y de conseguir que se realicen todas las pruebas diligentemente para confirmar su sospecha. Estas dos formas de actuar, la tranquilizadora y la alarmista, conforman el famoso “síndrome del recomendado”, que básicamente consiste en no proceder con los allegados como con el resto de pacientes, lo que aumenta las probabilidades de que se produzca un error médico.
Cuando el médico es paciente, estos dos mecanismos también se despiertan. El que tiene tendencia a minimizar las cosas, no se realiza las pruebas y no acude a las consultas. En definitiva, evita ser paciente. Por otro lado, tenemos al médico que se asusta, que  está encima de cada detalle y que cuestiona las actuaciones de sus compañeros, con lo incómodo que esto puede resultar. ¿Cuál es el peor paciente? Los dos. El primero porque puede retrasar un diagnóstico o no cumplir adecuadamente el tratamiento. Y también el segundo porque, además del riesgo que supone realizar excesivas pruebas, muchas veces supone un verdadero incordio para los compañeros.



Más allá de las dificultades que ponen muchos médicos cuando son pacientes, pasar por la experiencia de ser paciente puede ser positiva.  Cuando estamos con la bata blanca y tenemos el poder de la receta o del bisturí, no somos conscientes de lo relevante que es nuestra actuación para los enfermos. No sólo si recetamos un hipotensor u otro, si realizamos una laparotomía o una laparoscopia. Cualquier detalle resulta clave para el paciente: cómo les hablamos, el lenguaje no verbal, las facilidades que les damos para el seguimiento de su enfermedad, si notan que nos preocupamos por lo que les sucede, etcétera.
En la película El Doctor (1991) el Dr. Jack MacKee (William Hurt) es un arrogante cirujano, frío y distante con sus enfermos. Lo que más le preocupa es su carrera profesional. Cuando le diagnostican un cáncer de laringe, el Dr. MacKee pasa a ser paciente, cruza la orilla y será un enfermo más. Quiere que se haga todo rápido y que, además, le traten bien. Pero se encuentra ante un sistema abarrotado y con una absurda burocracia: pruebas en ocasiones humillantes, esperas interminables y una añadida incertidumbre por doquier. Conocedor del sistema desde el “otro lado”, la angustia y el miedo, antes ajenas, se presentan repentinamente. El guión de la película está basado en el libro del Dr. Edward Rosenbaum “A taste of my own medicine: when the doctor is the patient” (Probando mi propia medicina: cuando el médico es el paciente). Cuando el Dr. Rosenbaum se jubiló le diagnosticaron un cáncer de laringe. En el libro repasa los sentimientos que tuvo durante todo el proceso y su vivencia de la enfermedad, además de criticar un sistema sanitario sobrecargado, burocratizado y deshumanizado.




La experiencia de ser pacientes les lleva al Dr. MacKee en la ficción, y al Dr. Rosenbaum en la vida real, a replantearse su visión del médico y de la medicina. En El Doctor, cuando el Dr. MacKee se recupera y vuelve a ejercer la medicina, lo primero que hace con sus residentes es hacerles pasar por pacientes durante unos días en el hospital. Llevarán las batas de los enfermos, comerán lo que comen los enfermos, soportarán las rutinas del hospital y les realizarán las pruebas que ellos mismos solicitan para los enfermos. De esa manera, cuando ejerzan la medicina, sabrán lo que se siente "al otro lado". Y tal vez así no llegarán a convertirse en el arrogante Dr. MacKee.

El herrero español es un zapatero en inglés: “the shoemaker's son always goes barefoot”; es decir, el hijo del zapatero siempre va descalzo. ¿Es el médico el peor paciente? Muchas veces sí, bien por una tendencia a evitar ser enfermos o porque se convierten en fiscalizadores de toda actuación médica. Para que no sea así, lo más importante es confiar, ponerse en las manos de compañeros que son tan válidos, o incluso más, que nosotros. Si no nos gusta que se cuestione nuestra competencia, tampoco es bueno que cuestionemos la de los demás.  Y un consejo final: si tenemos la desgracia de cruzar de lado, aprovechemos para saber qué se siente siendo enfermos, para cuando nos toque volver a la consulta.




Esperamos que comprendáis nuestra postura; así, intentar doctorarse en internet con problemas de salud, os acarreará ignorancia y malas decisiones. Hay que saber buscar y aprender a dilucidar lo principal de lo accesorio. 

OFTALMÓLOGO ESTEPONA





jueves, 23 de marzo de 2017

AIRE LIBRE II


Vivimos como miopes
El ser humano, durante la mayor parte de su historia evolutiva, ha utilizado de manera predominante la visión lejana. La visión cercana se usaba en momentos puntuales, como la alimentación, las relaciones sociales, etc. Raramente se estaba de manera prolongada observando objetos a unos 40 o 50 centímetros. Es nuestro mundo, y así es.

El uso de pantallas de visualización de datos (PVD) se ha convertido en los últimos años en una actividad cotidiana que puede suponer, fundamentalmente en trabajadores de oficinas y en estudiantes, muchas horas de dedicación.



Esto facilita la aparición de molestias oculares, atribuidas por los mismos usuarios al uso del ordenador, así, frases como «el ordenador me da dolor de cabeza», «se me irritan los ojos», etc., se escuchan habitualmente.

Realmente existe un conjunto de síntomas que en ocasiones aparecen asociados al uso de pantallas en el trabajo, y que se conocen como síndrome visual del ordenador (SVO). Los síntomas suelen tener poca importancia, pero son molestos y preocupantes para el usuario. Consisten básicamente en irritación ocular, sensación de cuerpo extraño, quemazón, picor, pesadez de párpados, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, visión borrosa… No es problema de la pantalla en sí, sino del uso que le damos y de la distancia de trabajo. Esta vida nos hace miopes.



Estos síntomas se producen fundamentalmente por dos motivos:
1. Estrés de la acomodación
– La imagen que se origina en una PVD requiere mayor esfuerzo visual para enfocarla adecuadamente, por lo que se sobrecargan los músculos responsables del enfoque visual, que están dentro del globo ocular.
– Por otra parte, durante el trabajo con PVD, el usuario está continuamente alternando la vista desde los documentos y el teclado a la pantalla, que están situados a diferentes distancias y alturas. Esto hace que haya que cambiar continuamente la distancia de enfoque y se efectúe un gran esfuerzo de acomodación tras varias horas de trabajo.
2. Desestabilización de la película lagrimal
La película lagrimal es una fina capa que cubre y protege el ojo, y que en condiciones normales se recompone continuamente mediante la producción de la lágrima unida al reflejo normal del parpadeo. Con el uso continuado del ordenador, la película lagrimal se desestabiliza por:

– La disminución de la frecuencia y amplitud del parpadeo que ocurre en los tipos de trabajo que, como el uso de PVD, requieren atención visual.
– La presencia de diferentes distancias visuales en el entorno de trabajo ojo-ordenador-teclado-papel que alteran la abertura de los párpados: la mirada, en la lectura normal, se realiza mirando un poco hacia abajo desde la horizontal, de forma que la abertura del ojo es aproximadamente de 1 cm. Cuando se mira de frente, como en el caso de la PVD, esta abertura aumenta hasta unos 2 cm, incrementándose la superficie de evaporación de la lágrima, y produciéndose una mayor desecación de la superficie ocular. 


Existen factores favorecedores para la aparición de estos síntomas, tales como:

1. Factores medioambientales: se ha puesto de manifiesto que factores físicos como el calor, el bajo grado de humedad, el humo del tabaco, o las corrientes de aire contribuyen a acelerar la evaporación de la lágrima.
2. Factores oculares: el proceso de alteración de la película lagrimal con el uso de PVD ocurre incluso en sujetos sanos, pero es mucho más intenso en aquellas personas que presentan factores oculares predisponentes, tales como ojo seco, o son portadores de lentes de contacto.
3. Factores individuales: las personas que utilizan habitualmente lentes bifocales o gafas de lectura, a veces sufren problemas específicos al trabajar con el ordenador, ya que tienen dificultad para adaptar su visión a la distancia intermedia a la que se encuentra la PVD.
Estados fisiológicos como el embarazo o la menopausia pueden cursar con sequedad ocular.

Por otra parte, existen medicamentos (ansiolíticos, antihistamínicos, antihipertensivos) que pueden producir entre sus efectos secundarios sequedad ocular.

Además, en las mujeres, el uso de maquillaje en el borde del párpado también puede alterar la composición de la película lagrimal.



Para combatir este problema visual, en primer lugar hay que asegurarse de que no tenemos ningún defecto de la vista corregible con gafas. Para ello, es importante acudir periódicamente al oftalmólogo.

Hay una serie de consejos fáciles a tener en cuenta para evitar, en la medida de lo posible, estos problemas:

– La pantalla del ordenador tiene que estar a la misma altura o algo inferior que nuestros ojos.
– La posición en la silla tiene que ser erguida y las piernas deben formar un ángulo de 90º.
– Realizar micropausas, que son paradas de no más de 2 minutos ni menos de 30 segundos, que se harán durante la jornada laboral realizando ejercicios oculares específicos:
– Cada cierto tiempo parpadear conscientemente, de forma lenta y efectuando un barrido ocular completo.
– Practicar ejercicios para relajar la musculatura que interviene en el proceso de acomodación:
– Fijar la vista en el horizonte durante unos segundos.
– Alternar la vista entre un objeto lejano y uno cercano varias veces.
– Con los ojos cerrados, mover varias veces los globos oculares en todos los sentidos.

Las actividades como mirar la pantalla de un ordenador, un teléfono, un juego de video u otro tipo de dispositivos digitales durante largos períodos de tiempo, no causan daños permanentes a los ojos, pero sus ojos pueden sentirse secos y cansados.
De igual manera (aunque no hay estudios a largo plazo), los oculistas dicen que no hay razón para preocuparse de que las películas en 3-D, la televisión o los juegos de video puedan dañar los ojos o el sistema visual. Algunas personas se quejan de tener dolores de cabeza o mareo al ver en 3-D, lo que puede indicar que el espectador tiene un problema con el enfoque o la percepción de profundidad. 


Adicionalmente, las técnicas utilizadas para crear el efecto 3-D pueden confundir o sobrecargar el cerebro, causando un cierto malestar en personas que inclusive tengan una visión normal. Estas molestias se alivian haciendo un descanso durante este tipo de actividades.
  • Normalmente, los seres humanos parpadean unas 18 veces por minuto, pero los estudios demuestran que sólo la mitad del parpadeo sucede durante el uso de un ordenador y otros dispositivos de pantalla digital, bien sea trabajando o jugando.
  • La lectura o escritura por largos períodos de tiempos, u otro tipo de trabajo que requiera mirar de cerca también pueden causar una fatiga visual. 
  • Siéntese a una distancia aproximada de 45 centimetros de la pantalla del ordenador y coloque la pantalla de tal forma que pueda mirarla levemente hacia abajo.
  • Reduzca el brillo de la pantalla iluminando el área de trabajo adecuadamente, y use un filtro para pantallas si es necesario.
  • Escriba una nota que diga "¡Parpadee!" y péguela en la computadora como un recordatorio.
  • Use la regla "20-20-20": cada 20 minutos, eche un vistazo a un objeto que esté a unos 35 metros de distancia, durante unos 20 segundos.
  • Haga uso de lágrimas artificiales para refrescar los ojos cuando los sienta secos. El acido hialurónico le sentará muy bien.
  • Tome descansos regulares en el trabajo que lo mantengan alejado de la computadora, y trate de dormir lo suficiente durante la noche.
La fatiga visual causada por el uso de computadoras puede empeorar debido a:
La privación de sueño. Cuando se duerme menos de lo necesario, los ojos pueden irritarse. Durante el sueño, los ojos descansan durante un período prolongado y se reponen por medio nutrientes. Una irritación de los ojos ya en curso, puede causar una inflamación e infección, especialmente si usted usa lentes de contacto.
  • Si usted debe estar en frente de la computadora para una sesión maratónica de trabajo, tome descansos regulares o siestas cortas, si es posible.
  • Con los ojos cerrados, aplique una compresa de agua tibia sobre ellos.
  • Unos ojos cansados o adoloridos son una señal de que es tiempo de dejar de trabajar y descansar, o dormir.
El uso incorrecto de lentes de contacto. Si usted usa lentes de contacto, es importante usarlos y mantenerlos adecuadamente, especialmente si utiliza computadoras y otros dispositivos de pantalla digital con frecuencia. Esto ayuda a evitar una irritación de los ojos, una inflamación, una infección y otros problemas de visión.
  • Dé un descanso a sus ojos: use sus gafas.
  • No duerma con los lentes de contacto puestas, incluso si son clasificados para uso prolongado.
  • Mantenga siempre buenas prácticas de limpieza.


Os ayudaremos en lo que necesitéis, pero debemos ser conscientes que nuestro esfuerzo visual acarrea signos y síntomas. Hoy, todo médico debe aconsejar usar la vista de lejos: deportes, actividades aire libre, viajes, …


OFTALMÓLOGO ESTEPONA